Día del Trabajador y la Constitución Nacional

El 1° de mayo, Día Internacional del Trabajador y de la Constitución Nacional, se conmemoró en ambos ciclos del Secundario del IJME con literatura y documentales afines a la fecha. El acto fue organizado por las profesoras Corina Martínez y Ángeles Alemandi. A continuación compartimos las palabras alusivas respecto a lo que signica en nuestros días el trabajo, e insistimos también en la importancia de la fecha para defender los valores democráticos que defiende nuestra Constitución:

 

Cada año empezamos este acto por el mismo nudo de la historia: Chicago,1ero de mayo de 1886. Una huelga obrera paralizó varias ciudades de Estados Unidos. El diario Philadelphia Tribune escribió entonces: “El elemento laboral ha sido picado por una especie de tarántula universal y se ha vuelto loco de remate”. La locura era que los trabajadores luchaban por una jornada laboral de 8 horas, por entonces era de 12 o 16, y defendían el derecho a la organización sindical. Un año después de esta manifestación cuatro dirigentes obreros, acusados del asesinato de un policía durante la huelga, fueron sentenciados sin pruebas. Se llamaban George Engel, Adolph Fischer, Albert Parsons y Auguste Spies; marcharon  a la horca mientras el quinto condenado (Louis Lingg) se había volado la cabeza en su celda.

La historia, decía, comienza siempre así, recordando a estos hombres.

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Eduardo Galeano estuvo hace algunos años en Chicago. En El libro de los abrazos contó que pidió a sus amigos llegar al barrio de Haymarket donde fueron ahorcados los obreros. Pero no supieron dónde era. Nada los recordaba. Después de dar una vuelta por el lugar, Galeano terminó en una librería donde, como esperándolo, se topó con un proverbio africano que decía: “Hasta que los leones tengan sus propios historiadores, las historias de cacería seguirán glorificando al cazador”.

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En una conferencia que en 2012 dio Galeano en México dijo que hacía poco había recibido una carta de sus amigos de Estados Unidos donde le contaban que en aquel lugar ya había un monolito que recordaba a esos mártires.

¿Eso cambia en algo? ¿Los leones ya tienen sus propios historiadores? ¿Recordar es sólo mencionar nombres, lugares y luchas en actos escolares y dar vuelta la página? ¿Qué hacemos hoy, aquí, de nuevo reunidos en tornos a un 1ero de mayo?

Algunos datos más nos da Galeano para no ser injustos con esta fecha, para no quedarnos en el lugar simplista del “feliz día”. Porque sí celebramos tener trabajo, recocemos su importancia, lo que dignifica en nuestras vidas, las identidades que creamos a partir de los trabajos que tenemos, pero en esa celebración no deben quedar sosegadas todas las luchas aún pendientes en nuestros tiempos, porque esta fiesta, este día de descanso, también es una invitación para cuestionar lo vigente y seguir defiendo un mundo más justo e igualitario, donde nuestros derechos laborales y humanos sean cada vez más respetados. No al revés.

No al revés, en el mundo del revés. Algunas puntas para seguir tirando, citando de nuevo a Galeano:

. “Más de 90 millones de clientes acuden, cada semana, a las tiendas Walmart. Sus más de 900 mil empleados tienen prohibida la afiliación a cualquier sindicato. Cuando a alguno se le ocurre la idea, pasa a ser un desempleado más. La exitosa empresa niega sin disimulo uno de los derechos humanos proclamados por las Naciones Unidas: la libertad de asociación”.

. “La tecnología, que ha abolido las distancias, permite ahora que un obrero de Nike en Indonesia tenga que trabajar 100 mil años para ganar lo que gana en un año un trabajador de su empresa en los Estados Unidos. Es la continuación de la época colonial, en una escala jamás conocida. Los pobres del mundo siguen cumpliendo su función tradicional: proporcionan brazos baratos y productos baratos, aunque ahora produzcan muñecos, zapatos deportivos, computadoras  o instrumentos  de alta tecnología, además de producir como antes caucho, arroz, café, azúcar y otras cosas malditas por el mercado mundial”.

. “En la industria posmoderna el trabajo ya no está concentrado, así es en todas partes, y no sólo en la actividad privada. Los contratistas fabrican las tres cuartas partes de los autos de Toyota; de cada cinco obreros de Volkswagen en Brasil, sólo uno es empleado de la empresa; de los 81 obreros de Petrobras muertos en accidentes de trabajo a fines del siglo XX, 66 estaban al servicio de contratistas que no cumplen las normas de seguridad”.

. “La libertad del dinero exige trabajadores presos, presos de la cárcel del miedo, que es la más cárcel de todas las cárceles. El Dios del mercado amenaza y castiga, y bien lo sabe cualquier trabajador en cualquier lugar. El miedo al desempleo que sirve a los empleadores para reducir sus costos de mano de obra y multiplicar la productividad, eso hoy por hoy es la fuente de angustia más universal de todas las angustias”

. “¿Quién está a salvo del pánico, de ser arrojado a las largas colas de los que buscan trabajo? ¿Quién no teme convertirse en un obstáculo interno, para decirlo con las palabras del presidente de la Coca-Cola, que explicó el despido de miles de trabajadores diciendo que “hemos eliminado los obstáculos internos? Y en tren de preguntas, la última: ante la globalización del dinero, que divide el mundo en domadores y domados, ¿se podrá internacionalizar la lucha por la dignidad del trabajo? Menudo desafío.”

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Sí, menudo desafío, pero es el plan de estar reunidos hoy aquí. Hacernos preguntas y ser parte de los cambios. No dormir esperando príncipes ni que nos despierte una revolución. Sino ser ciudadanos activos, críticos y reflexivos, capaces de involucrarse, participar y transformar lo que haga falta transformar.

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