Alegato a la memoria

Compartimos las palabras del Rector del IJME, Profesor Maximiliano Lagarrigue, en el marco del acto del Reencuntro 2019, realizado el sábado 12 de octubre:

Estimadas autoridades, docentes, alumnos, promociones 1968, 1969, 1993 y 1994, familia y público en general. Quisiera aprovechar estas palabras con las que me toca, una vez más, recordar la importancia de este reencuentro haciendo un alegato en favor de la memoria. Pero de la memoria entendida no como la capacidad que sirve al hombre para recordar lo pasado, sino como la facultad que hace posible un futuro, un mañana. Claro, hablar de la memoria es hablar de una paradoja inquietante porque la memoria es lo que se define gracias a la acción de la memoria, así cuando digo, por ejemplo, que la memoria es “la capacidad de recordar” esta definición ya llegó tarde porque demostré lo que la memoria es al recordar una definición de “memoria”, y al recordar a su vez el uso de la lengua, de sus reglas gramaticales, etc. Es por esta misma razón que chistes del tipo dos peces se encuentran y uno le dice a otro, “¿Sabes que tenemos dos segundos de memoria?”, “¿Qué?” responde el segundo pez, “¿Qué de qué”? pregunta el primero, chistes así lejos de burlarse de la poca memoria de los peces, terminan dejando en ridículo al hombre, porque el hecho fabuloso de que dos peces hablen y encima recuerden la lengua que utilizan contradice al hecho insignificante de que los dos peces se olviden de la pregunta que uno de ellos hizo dos segundos antes.

Volviendo al punto inicial, la paradoja, decía, es que la memoria se define antes de alcanzar su definición, haciendo uso de la memoria; en otras palabras, lo que es se define por lo que hace, o en “criollo”: en la cancha se ven los pingos. Lo que las cosas son se prueban en su hacer, no antes.

Este asunto me permite arriesgar, entonces, que la memoria lejos de ser la capacidad de recordar es más bien la facultad que hace posible un futuro. Veamos un ejemplo. Estamos ahora acá escuchando unas palabras, para llegar a este momento y lugar cada uno de nosotros tuvo que ejercitar, y mucho, su memoria, despertarse recordando quién se es, qué nombre se tiene, qué ocupación se ejerce, quiénes son sus familiares, amigos o colegas, cuáles son sus sueños, cuáles sus pesadillas, a qué le temen, cómo se emplea la lengua, cómo se interpretan las palabras, a qué hora es el evento, dónde está la ropa que preparé para la ocasión, qué hacer o no hacer mientras un director dice unas palabras en un acto, etc. Si ello no sucediera este momento no tendría lugar para cada uno de nosotros, es decir, que si cada uno de los que estamos acá no hubiésemos recordado quienes somos, qué hicimos en este lugar, qué lugar ocupamos, qué valor le otorgamos a esta institución educativa, a nuestros viejos compañeros o exdocentes, este día no habría tenido lugar. Quiero decir con esto que la memoria no es un depósito de recuerdos, la memoria es la capacidad que nos permite amanecer cada día proyectando un mañana sobre la base de lo que recordamos que somos.  Si confiamos exclusivamente el ejercicio de nuestra memoria a depósitos de recuerdos, a instrumentos  que nos faciliten en un futuro el recordar (softwares, memorias externas, internet, nubes o cualquier otro dispositivo en manos de quién sabe quién) llegará el día en el que dejaremos de ser animales memoriosos, y ese día, quizá no tan lejano, estos objetos recordarán por nosotros y nosotros dejaremos de ser un nosotros, pues ya no sabremos quiénes somos, y allí nos veremos obligados a preguntarle a ese dispositivo (celular o quién sabe qué otro nuevo artefacto) quién es uno; ese día, digo, no habrá mañana al menos no un mañana nuestro; quiero decir que no habrá un proyecto humano, una idea de un futuro consciente por y para los hombres y mujeres que quieren ser parte de un mañana común. Todo esto para reconocer la importancia de estar hoy aquí, de haber sabido llegar; creo que el valor de este reencuentro no está en la sola recuperación del pasado, sino en la proyección de un futuro en el que se honra la memoria como rasgo diferencial del ser humano. Y la manera de honrar esa memoria es afirmando un nosotros, recordando día a día, año a año quiénes somos, rememorando un pasado común.

Promociones: hoy los recuerdos se proyectan sobre el presente y las historias pasadas que invadieron este lugar son las que hicieron posible un porvenir, este día, cuyo pasado hoy recordamos en celebración como proyecto de un futuro común. Porque, después de todo, seremos la memoria que construimos.

Muchas gracias.

Rector Maximiliano Lagarrigue.

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